Cómo jugábamos en los 90: la nostalgia que puede reconectar a tu familia sin pantallas
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🕹️ Cómo jugábamos en los 90: la nostalgia que puede reconectar a tu familia sin pantallas
Si tienes entre 28 y 42 años, tu infancia no tuvo tablet. Tuvo trompo, dominó sobre la mesa del comedor, teléfono descompuesto en el recreo y tardes completas inventando juegos sin que nadie las programara. Los juegos de los 90 en México no necesitaban batería, wifi ni instrucciones en una app. Necesitaban tiempo, un patio, primos y la libertad de aburrirse un rato antes de que apareciera la idea.
Hoy, con tus propios hijos, esa misma nostalgia puede convertirse en algo más que un recuerdo bonito. Puede ser la actividad de esta tarde.
🌀 El trompo y el arte de fallar hasta que sale
El trompo era paciencia pura. Enredabas el cordón, lo aventabas, fallabas quince veces, y a la dieciséis por fin bailaba solo sobre el piso. Esa mezcla de frustración y logro es justo lo que hoy llamamos "tolerancia a la frustración", solo que en los 90 nadie le ponía nombre, simplemente se jugaba hasta que salía.
Los Trompos de Plan Toys son la versión de madera de ese mismo reto. Giren los trompos una y otra vez hasta que giren sin caerse, deja que falle las primeras veces y no lo resuelvas tú. Ese ratito de "otra vez" es desarrollo motor fino disfrazado de juego de patio.
🎳 Las noches de dominó, argollas y boliche en la sala
Antes de streaming, las noches de juego eran una institución. El dominó salía después de la cena, alguien llevaba las fichas de la casa de la abuela y se armaban torneos que duraban horas. En las kermeses del salón o de la iglesia, las argollas y el boliche casero eran la atracción que hacía fila.
Puedes recrear esas tres noches con Domino Race, Meadow Ring Toss y el Bowling Set de Plan Toys. Ninguno necesita pantalla ni instrucciones complicadas, solo alguien dispuesto a jugar en serio contra tu hijo de cinco años y perder con dignidad.
👉 Convierte esto en ritual semanal: una noche fija sin celular, solo juego de mesa. Es de las cosas más simples que puedes hacer por el vínculo con tus hijos.
☎️ El teléfono descompuesto y jugar a la comidita
"Bueno, ¿quién habla?" era la frase que abría cualquier llamada imaginaria con el teléfono de cable enredado hasta la cocina. Y jugar a la comidita, servir un té imaginario, poner la mesa con platos de juguete, era el ensayo general de la vida adulta que todos hicimos sin saber que estábamos aprendiendo roles sociales.
El My First Phone y el Tea Set de Plan Toys le dan a tu hijo el mismo juego simbólico que a ti te formó, sin pantalla de por medio. El teléfono descompuesto, el juego original, también puedes recrearlo en familia una tarde de domingo. Solo hace falta una fila de personas y muchas ganas de reír con el resultado final del mensaje.
📖 Las tardes de cuentos antes de que existiera Netflix
Antes de tener quince plataformas de streaming, las tardes se llenaban de cuentos inventados. La abuela contaba la misma historia con detalles distintos cada vez, o alguien armaba una aventura sobre la marcha con lo que hubiera a la mano.
Los Storytelling Dice recuperan justo eso: cada cubo trae una imagen y tu hijo decide qué historia contar con ellos. No hay guion ni pantalla, solo imaginación pura armándose en tiempo real, como se hacía antes.
👵 Por qué esta nostalgia también es cosa de abuelos
Aquí está lo mejor de recuperar estos juegos: no los tienes que jugar solo con tus hijos. Son el pretexto perfecto para sentar a los abuelos en el piso otra vez.
La investigación de la UNAM confirma que la convivencia entre abuelos y nietos fortalece el desarrollo emocional y social de los niños, y que los abuelos que conviven con frecuencia con sus nietos suelen reportar menos síntomas de depresión. Infobae lo resume así: los abuelos pueden transmitir lecciones de vida que un hijo a veces no escucha de sus propios papás, y el juego es el canal más natural para eso.
Un trompo o un dominó no es solo un juguete: es el idioma común entre dos generaciones que crecieron de formas muy distintas. Univision recopiló algunos de estos juegos que probablemente jugaste tú también, y vale la pena mostrárselos a tu hijo como quien comparte un secreto de familia.
💬 Para cerrar
No se trata de que tus hijos jueguen exactamente como tú jugaste. Se trata de que descubran lo mismo que tú descubriste sin saberlo: que el mejor juego no viene con instrucciones ni con batería, viene de inventar, fallar, reír y volver a intentar.
Como platicamos en nuestro artículo sobre el aburrimiento creativo, esos ratos sin estructura ni pantalla son los que más desarrollan a los niños. Y como decíamos en la presencia es el mejor juguete, el juguete de verdad importante en esa tarde de trompo o dominó no es el juguete. Eres tú, sentado en el piso, jugando en serio.
La próxima vez que tu hijo diga "estoy aburrido", en lugar del celular, prueba con un trompo. Puede que termines jugando tú más que tu hijo.
¿Qué juego de tu infancia quieres que tus hijos conozcan? Si te gustó este artículo, compártelo con otro papá o mamá que también extraña el dominó de la abuela.