Motricidad gruesa en niños: qué es y 7 juegos para desarrollarla en casa

Motricidad gruesa en niños: qué es y 7 juegos para desarrollarla en casa

¿Cuántas veces al día le dices a tu hijo “ya, siéntate”?

A casi todos los papás nos pasa. Hay prisa, hay poco espacio, afuera hace calor o llueve, y la pantalla resuelve el momento. Pero durante la infancia, el cuerpo necesita oportunidades frecuentes para moverse, explorar y practicar nuevas habilidades.

Y no es flojera ni falta de disciplina. Muchas veces, simplemente faltan oportunidades, espacio o ideas para moverse.

En este artículo te contamos qué es la motricidad gruesa, qué dice la ciencia sobre la importancia del movimiento durante la infancia y cómo darle a tu hijo más oportunidades de correr, trepar, empujar y jugar activamente, incluso si viven en un departamento.


🏃 ¿Qué es la motricidad gruesa?

La motricidad gruesa es la capacidad de utilizar los músculos grandes del cuerpo para realizar movimientos como gatear, caminar, correr, saltar, trepar, empujar, jalar, lanzar una pelota o mantener el equilibrio.

Estas habilidades participan en el desarrollo de la fuerza, la coordinación y el equilibrio, y ayudan al niño a explorar su entorno con mayor autonomía y confianza.

Se distingue de la motricidad fina, que involucra movimientos más pequeños y precisos de manos y dedos, como encajar piezas, apilar bloques, dibujar o enroscar.

Ambas se desarrollan y practican jugando, pero la motricidad gruesa necesita algo especialmente importante: oportunidades para mover el cuerpo completo.


📏 ¿Cuánto movimiento recomienda la OMS?

En 2019, la Organización Mundial de la Salud publicó sus guías de actividad física, comportamiento sedentario y sueño para menores de 5 años.

Uno de sus mensajes principales es sencillo: durante el día conviene reemplazar parte del tiempo sedentario por juego activo.

Estas son algunas de sus recomendaciones por edad:

  • Bebés menores de 1 año: deben estar físicamente activos varias veces al día mediante diferentes formas de juego en el piso. Para los bebés que todavía no se desplazan, la OMS recomienda al menos 30 minutos de tiempo boca abajo repartidos durante el día mientras están despiertos. También recomienda no mantenerlos sujetos en carriolas, sillas u otros dispositivos durante más de una hora seguida. En menores de un año, no recomienda tiempo sedentario frente a pantallas.

  • Niños de 1 a 2 años: al menos 180 minutos al día de diferentes tipos de actividad física, distribuidos a lo largo del día. Para los niños de 1 año no se recomienda tiempo sedentario frente a pantallas; a los 2 años, no debería superar una hora al día, y menos es mejor.

  • Niños de 3 a 4 años: al menos 180 minutos diarios de actividad física, de los cuales por lo menos 60 minutos deberían ser de intensidad moderada a vigorosa. El tiempo sedentario frente a pantallas no debería superar una hora al día, y menos es mejor.

Tres horas pueden sonar a muchísimo, pero no significa tres horas de deporte o ejercicio estructurado.

Cuenta todo el movimiento del día: caminar, gatear por la sala, perseguir a un hermano, bailar, jugar en el parque, subir escalones o correr de un lado a otro.


🧠 Moverse no solo fortalece el cuerpo

El movimiento no solamente ayuda a desarrollar músculos y coordinación.

Una revisión sistemática de Zeng y colaboradores (2017) analizó estudios sobre actividad física en niños pequeños. Entre los estudios incluidos que evaluaron habilidades motoras, la mayoría encontró mejoras significativas; también se observaron resultados positivos en varios estudios que evaluaron aspectos del desarrollo cognitivo.

Los propios investigadores señalan que todavía hace falta más investigación para entender mejor qué tipos y cantidades de actividad producen mayores beneficios. Aun así, la evidencia disponible apunta a una relación positiva entre actividad física, desarrollo motor y algunos aspectos del desarrollo cognitivo.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) también destaca en su informe “The Power of Play” la importancia del juego para el desarrollo. El juego apropiado para cada etapa puede contribuir al desarrollo motor y también favorecer habilidades cognitivas, sociales, emocionales y de autorregulación.

En otras palabras: cuando un niño juega con todo el cuerpo, no solamente está gastando energía. También está practicando habilidades que utilizará todos los días.


📱 ¿Y las pantallas? Equilibrar, no prohibir

No se trata de convertir a la tableta o la televisión en el enemigo.

La propia Academia Americana de Pediatría recomienda actualmente un enfoque contextual sobre el uso de pantallas: además del tiempo, importan factores como la edad del niño, el tipo de contenido, cómo se utiliza y si existe acompañamiento de los papás.

Para las familias, quizá la pregunta más útil sea:

¿Qué actividades está desplazando la pantalla?

Cuando su uso sustituye momentos que podrían dedicarse al juego activo, queda menos tiempo disponible para correr, saltar, construir, imaginar o explorar.

Una revisión sistemática publicada en 2025 que reunió 10 estudios con más de 231,000 niños de nueve países encontró asociaciones entre una mayor exposición a pantallas y peores resultados en algunas funciones ejecutivas, entre ellas atención, memoria de trabajo y control inhibitorio. Es importante recordar que una asociación no significa necesariamente que las pantallas sean la causa directa de esos resultados.

Si quieres profundizar en este tema, te contamos lo que Toy Story 5 nos recuerda sobre las pantallas.

La idea, entonces, no es simplemente quitar.

Es ofrecer alternativas que resulten atractivas y que inviten al niño a usar su cuerpo, sus manos y su imaginación.


🏠 7 juegos de motricidad gruesa que puedes hacer en casa

No necesitas un jardín enorme ni equipo especial. Un poco de espacio libre y objetos que probablemente ya tienes en casa pueden convertirse en oportunidades para moverse.

1. Circuito con cojines

Coloca cojines para pasar por encima, una cobija para gatear por debajo y una silla para rodear.

El recorrido pone en práctica el equilibrio, la coordinación y la planeación del movimiento.

Cámbialo de vez en cuando: para un niño, un pequeño cambio puede convertirlo en un juego completamente nuevo.

2. Empujar, jalar y transportar

Empujar y jalar objetos es una forma sencilla de poner en práctica la fuerza y la coordinación.

Puede ser un carrito para transportar juguetes, una caja ligera para arrastrar o algún juguete diseñado para empujar y jalar.

Además, hay algo que a muchos niños les encanta: llevar cosas de un lugar a otro.

3. Juegos tradicionales mexicanos

El avioncito, las traes, el bote pateado o la víbora de la mar incluyen acciones como brincar, correr, perseguir, esquivar y mantener el equilibrio.

Además de mover el cuerpo, pueden convertirse en una oportunidad para que papás y abuelos compartan con los niños los juegos de su propia infancia.

Si te dio un poco de nostalgia, también puedes leer Cómo jugábamos en los 90.

4. Baile congelado

Pon música y bailen.

Cuando la música se detenga, todos tienen que quedarse completamente inmóviles como estatuas.

Cuando vuelva a sonar, pueden seguir bailando.

Es un juego muy sencillo que combina movimiento, equilibrio, atención y control del cuerpo.

5. Lanzar y atrapar

Solo necesitas una pelota y, si quieres agregar un reto, una caja, bote o cubeta que funcione como objetivo.

Empieza a poca distancia y aumenta poco a poco la dificultad.

Lanzar y atrapar permite practicar habilidades como la coordinación entre la vista y las manos, la precisión y el control del movimiento.

6. Carrera de obstáculos con instrucciones

“Salta tres veces, gira, camina como cangrejo hasta la puerta y después corre hasta el sillón.”

Además de hacer que el niño se mueva, este tipo de juego combina movimiento con escuchar, recordar y seguir instrucciones.

Puedes adaptar las indicaciones a su edad y convertir el recorrido en una misión diferente cada vez.

7. Salir a jugar al parque

Hay experiencias que son difíciles de reproducir dentro de casa.

Trepar, columpiarse, correr sobre pasto o tierra, caminar por superficies irregulares y subir y bajar escalones presentan al cuerpo diferentes retos de equilibrio y coordinación.

Cuando sea posible, intenta que el juego al aire libre forme parte de la rutina familiar.


🪵 El papel del juguete en el juego activo

Algunos juguetes se disfrutan principalmente sentados; otros invitan naturalmente a levantarse, desplazarse, empujar, jalar o transportar objetos.

Los juguetes de movimiento pueden convertirse en una forma sencilla de incorporar actividad física al juego cotidiano sin tener que decirle al niño que está “haciendo ejercicio”.

Un ejemplo es la Delivery Bike de PlanToys, una bicicleta de reparto de madera diseñada para combinar movimiento y juego imaginativo.

Al jugar, el niño puede desplazarse, practicar el equilibrio y cargar y descargar aquello que decide “repartir”. Y de pronto ya no está solamente moviéndose por la casa: es un repartidor llevando un pedido urgente, comida para su restaurante o un paquete importante.

Ahí se encuentran dos tipos de juego: el movimiento y la imaginación.

Si buscas más opciones que inviten a levantarse y jugar, puedes explorar nuestra colección de Juguetes de Movimiento.

Como ocurre con cualquier juguete para montar o desplazarse, es importante elegir uno apropiado para la edad y etapa de desarrollo del niño, seguir las indicaciones del fabricante y contar con supervisión adulta.

Y cuando llegue el momento de bajar el ritmo, los juguetes abiertos también pueden ayudar a que la imaginación tome el relevo. En este artículo te contamos por qué el aburrimiento también puede ser creativo.


💬 Para cerrar

Correr por la casa, saltar una y otra vez o querer empujar todo lo que encuentra puede ser agotador para los adultos.

Para los niños, sin embargo, moverse es una parte natural de la infancia y una oportunidad para desarrollar fuerza, coordinación, equilibrio y confianza.

No hace falta convertir la casa en un gimnasio ni llenar cada tarde de actividades.

A veces basta con dejar un poco de espacio, ofrecer una idea y permitir que el juego haga el resto.

Porque moverse también es aprender.

¿Cuál es el juego que más hace moverse a tu hijo?


📚 Fuentes


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